
Muchas veces, cuando pedimos soporte para un producto que no funciona como hubiéramos deseado o que tiene un comportamiento especial, siempre aparece un requerimiento que a más de uno le da cierto reparo, y este es «enviar una traza» con la información de red. Una traza es una captura de todo el tráfico de red que se envía y se recibe entre dos o más puntos de la red (un teléfono, un ordenador, un router, etc.) de forma que se pueda ver qué se envía y se recibe, lo que nos ayuda a ver el contexto en el que se encuentra el dispositivo que estamos estudiando.
Hay muchos tipos de trazas: trazas de red (donde se ven todos los protocolos, todos los datos, todo de todo), una traza SIP donde se filtra todo el tráfico y se obtienen únicamente los paquetes SIP, o de cualquier otro protocolo. Sea como sea, una traza nos permite ver el pasado, pudiendo ver qué se ha enviado y qué se ha recibido, por lo que suele ayudar a entender el comportamiento.
Un ejemplo puede ser un teléfono que se bloquea sin más y de forma aleatoria. Tras sacar una traza de todo el tráfico de red que entra y sale de ese teléfono, podemos ver que la existencia de un paquete que no debía ser enviado y que en esa versión de firmware del teléfono la llegada de ese paquete provoca ese bloqueo.
En mi humilde opinión, cuando alguien trabaja con servidores de comunicaciones, le interesa que todos los recursos se utilicen o estén orientados y disponibles para satisfacer las necesidades de la tarea dedicada que tiene que realizar. Por ese motivo, un servidor dedicado que ofrece servicio web, correo o incluso un Asterisk o un Kamailio, no es habitual instalar un entorno gráfico.