Microsoft lanza una nueva versión, como en las últimas 4 que ha sacado, parece que no va a haber más, que esta va a ser la última, la definitiva, una gratuita-y-única versión instalable en todo tipo de sistemas, desde móviles, pasando por tablets, gafas de realidad virtual hasta servidores en la nube, una única versión en todos los sistemas. Ya con tranquilidad, paciencia y algo de espíritu crítico, nos damos cuenta que los medios de comunicación hacen de las suyas y no son suficiente los alardes de los «evangelizadores» de Microsoft, si no que la propia prensa ya pone su granito de arena. Vemos que eso de una única versión tampoco es cierto, de hecho tendremos hasta 7 versiones diferentes de Windows 10. Que lo de «gratuita», tampoco… los precios rondarán los 120€ la versión básica pero que si actualizamos, el primer año será gratuito, pero luego sí que habrá que pagar.

No obstante, el artículo no está orientado a hacer una crítica de Windows 10 y que no es cierto todo lo que los rumores apuntaban, si no en dedicarle unos minutos a hacer una reflexión interesante, sobre la privacidad, seguridad y la tentación que tiene el hecho de ser el dueño de un sistema operativo que en apenas 2 años estará instalado en miles de millones de sistemas (entre móviles, tablets, portátiles, PC, etc…) y no incluir un código de 4Kb que permita acceder remotamente y de manera silenciosa a cualquier de estos sistemas, acceder a su cámara sin encender el led correspondiente, calcular posición y enviarla a un servidor nodo para monitorizar posición, velocidad, etc.

Skype vendrá instalado de serie en Windows 10, así lo anuncian en la propia web de Skype y de la misma manera se hacen de forma automática con una buena cantidad de usuarios que seguramente no utilicen ese servicio pero que alguien ha decidido que va a serlo de forma obligatoria lo que volverá a ser considerado un abuso de su posición dominante para introducir un nuevo servicio que nadie ha pedido.
Cuando Microsoft se hizo con Skype, una de las dudas que teníamos era si continuaría con la política de permitir que Skype pudiera encontrarse en todos los dispositivos o pasaría a ser compatible únicamente con Windows, Windows Phone y por herencia, el mercado Apple.
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