Etiqueta: teletrabajo

  • Países Bajos aprueba el teletrabajo como un derecho del trabajador.

    Países Bajos aprueba el teletrabajo como un derecho del trabajador.

    Una gran noticia nos llega este lunes en el cual el Parlamento de los Países Bajos que acaba de aprobar el proyecto de ley para considerar el teletrabajo como un derecho del trabajador.

    Por supuesto esto sólo es posible si el trabajo desempeñado por el trabajador es posible lo que, lógicamente, deja fuera de este derecho a aquellos trabajadores en los que no es posible el teletrabajo.

    Según la nueva legislación, los empleadores deben dar a los trabajadores una razón para negar las solicitudes de trabajo remoto. Si el proyecto de ley se ratifica en el Senado, los Países Bajos se convertirán en uno de los primeros países en consolidar tal derecho como ley. “Para los empleadores, esta también es una buena ley”, dijo el coautor del proyecto de ley. “Porque un empleado feliz es un empleador feliz”.

    ¿Porqué aprobar el teletrabajo (también conocido como Work-From-Home o WFH) como derecho fundamental del trabajador es una fantástica decisión?

    1. Productividad: Numerosos estudios han demostrado que tener la opción de trabajar desde casa aumenta la productividad de los empleados.
    2. Salud mental: tener la opción de trabajar desde casa puede afectar positivamente su bienestar y reducir el estrés.
    3. Gestión del tiempo: simplemente eliminando el viaje diario al trabajo, la FMH puede ahorrarles a los empleados hasta 4 horas al día.
    4. Moral del equipo: tener la libertad de trabajar desde la comodidad de su hogar puede mejorar su estado de ánimo y generar un mayor compromiso.
    5. Gestión de la responsabilidad: Ser capaz de trabajar desde casa puede permitir que personas como madres y padres trabajadoras o cuidadores de ancianos manejen cómodamente ambos aspectos de su vida.
    6. Equilibrio entre el trabajo y la vida: (No hace falta explicar esto ¿verdad?)

    Aparte de las ventajas para el trabajador, la empresa también gana:

    1. Se reducen los gastos de la empresa, especialmente los generales.
    2. Ayuda a enfocar los objetivos y a controlar y distribuir mejor la carga de trabajo.
    3. Incentiva la creatividad y la concentración general de los trabajadores y por extensión, reduce el tiempo perdido.

    Ni que decir tiene que esto fomentará mucho las herramientas colaborativas, telefonía VoIP, redes, cyberseguridad y todo lo relacionado con el trabajo remoto.

    Más información: https://www.bloomberg.com/news/articles/2022-07-05/dutch-parliament-approves-to-make-work-from-home-a-legal-right

  • WebRTC, Pandemia y Teletrabajo… ¿nuevo paradigma empresarial?

    WebRTC, Pandemia y Teletrabajo… ¿nuevo paradigma empresarial?

    Hay ocasiones en las que podemos pensar que estamos en medio de una película de ciencia ficción cuando, en apenas 5 años hemos pasado de hablar por teléfono como una de las formas de comunicación más habituales, a tener reuniones por videoconferencia varias veces por semana con 5, 10 o incluso 20 personas de forma simultánea en un mosaico de pantalla donde poder ver a todos los participantes. ¿y qué ha ocasionado este cambio? Una pandemia… ¿realmente no os parece que es cosa de ciencia ficción?

    Lo cierto es que la pandemia no ha ocasionado nada… la tecnología estaba ahí, sólo que el miedo por avanzar, por probar cosas nuevas, por no cambiar la forma en la que hacemos las cosas hace que no nos atrevamos a dar el salto y probar cosas que realmente podrían potenciar mucho más las comunicaciones. Ha sido necesaria una pandemia, una obligación de quedarse en casa, de trabajar en remoto, la necesidad de hacer una reunión pero sin poder desplazarnos a unas instalaciones, las que hace que esta tecnología se convierta de «algo experimental» a «algo obligatorio», y han sido las empresas que apostaron por ellas desde un principio las grandes beneficiadas:

    Microsoft (con su Microsoft Teams), Zoom, 8×8 (con su Jitsi Meet), Google (con su Hangout, y ahora Meet) y otros servicios más personales como Whatsapp, Apple (con su FaceTime) o Amazon (con su Alexa) las que realmente han visto como sus cuentas de resultados han aumentado gracias a estos servicios, su popularidad se ha disparado y hoy día no hay empresa que no cuente con un servicio de videoconferencia propio para reuniones con proveedores o clientes.

    WebRTC puede no ser la panacea, pero ha conseguido ser el sistema más popular de comunicaciones gracias a la necesidad de una comunicación rápida, eficaz, seguro, adaptable al ancho de banda de los usuarios, compatible con cualquier dispositivo (escritorio, tablet, móvil, etc.)

    No obstante, a medida que la pandemia parece normalizarse y empiezan a llegar las vacunas, muchas empresas parecen haber vuelto a su antigua forma de trabajar.

    Google Trends con los resultados del término WebRTC en todo el mundo.

    En esta gráfica de Google Trends sobre las búsquedas acerca del término «webrtc» se puede ver cómo a mediados de abril de 2020 (cuando la pandemia empezó a extenderse por todo el mundo) las búsquedas sobre esta forma de comunicarse se dispararon y durante varios meses mantuvo bastante el interés, pero con el tiempo vuelve a los niveles de los últimos años.

    ¿está todo dicho en cuanto esta forma de comunicarse?
    ¿ha sido el teletrabajo una moda pasajera y útil únicamente cuando los gobiernos obligaban al confinamiento?
    ¿se mantendrán las videoconferencias como un sustituto de las reuniones presenciales?
    ¿volveremos a las oficinas pese a que el teletrabajo ha demostrado su utilidad?

    Son muchas las preguntas que nos hacemos, cada uno tiene sus respuestas y me gustaría conocer vuestra opinión, por lo que os animo a que las escribáis en los comentarios, o en nuestro canal de telegram.

    En mi opinión, y por los casos que conozco, creo que el teletrabajo y las comunicaciones vía mensajería, videoconferencia y/o VoIP han venido para quedarse en un gran número de empresas. Muchas se han visto obligadas a teletrabajar y han visto como su productividad no se ha visto mermada pero, en cambio, han aumentado sus beneficios personales. Por otro lado, que las empresas abran las puertas a trabajadores remotos les permite contratar a personas de otras provincias, comunidades y países que, de otra forma no podrían, y conseguirán talento que no podrían conseguir si únicamente contratan a personas que residan cerca de sus oficinas.

    Por lo tanto, y desde este punto de vista, habrían dos tipos de empresas:
    Las que se adapten y consigan una metodología de trabajo que permita sacar el máximo provecho a sus trabajadores sin importar dónde trabajen, y de esta manera podrán contratar a personas de cualquier lugar.
    Las que no se adapten y vuelvan a la forma presencial de trabajar. Sólo podrán contratar a aquellas personas que vivan cerca de sus oficinas o acepten trasladarse a las grandes ciudades, con lo que sus posibilidades de personal nuevo y que les traiga ideas y conocimiento fresco estarán limitadas a su posición geográfica y a la oferta disponible.

    Por supuesto, no todas las empresas pueden teletrabajar, pero las que sí pueden, gracias a la VoIP, las nuevas tecnologías y a las herramientas compartidas y distribuidas en la nube, tienen todo lo necesario para aprovechar esta oportunidad y dar con una forma de trabajar atractiva que atraiga al talento tanto si están en la gran ciudad, como si están en la España vaciada.

    Esto lo extraigo de varias conversaciones con algunos amigos que me comentaban algunos ejemplos de sus nuevas empresas:

    • Un amigo empezó en su empresa (internacional) a los pocos días de comenzar la pandemia, así que fue a la oficina su primer día, le dieron su portátil y a casa a trabajar: Formación a distancia, reuniones por videoconferencia y reunión presencial de equipo una vez al mes en la oficina. En este caso, la oficina ha quedado como un lugar donde poder reunirse presencialmente para tratar aquellos temas de una forma más dinámica e interactiva.
    • Una prometedora startup (nacional), tienen una política de trabajo en remoto parcial, en la que 3 días trabajan en casa y 2 días trabajan en la oficina para acercar posturas y ponerse al día con lo que han hecho durante la semana. La oficina cuenta con espacio suficiente por si alguien prefiere trabajar allí cualquier día, pero hay libertad para ir los días que necesite o cuando concreten alguna reunión de equipo.
    • Otra gran empresa (nacional) en la que todos trabajan remotamente, sólo una reunión de equipo al mes presencialmente a otra provincia, por lo que una vez al mes debe viajar y ver a sus compañeros.
    • Por último, otra empresa conocida (nacional) ha dividido al personal de la empresa en dos grupos equivalentes que se turnan para trabajar en la oficina. De esta manera mezclan esa mecánica de trabajo remoto y la del trabajo en la oficina haciendo poco a poco que el trabajar en remoto sea algo habitual y aprovechan lo bueno de ambos entornos.

    Estos sólo son algunos ejemplos de empresas (grandes, medianas y pequeñas) que han optado por el teletrabajo de una manera u otra y están contratando personal, lo que entiendo que les va bien y están creciendo pese a esta época convulsa.
    ¿y tú? ¿conoces algún caso interesante de teletrabajo?

  • 2020: el año de la videoconferencia

    2020: el año de la videoconferencia

    Ya hablaremos del 2020 cuando esté terminando como venimos haciendo todos los años en el último post del año, pero de momento lo que sí podemos asegurar es que este año pasará por ser el año de Linux en el escritorio del despegue oficial de la videoconferencia.

    Sin duda no hay mejor forma de avanzar, que el hecho de que te obliguen a hacerlo, las empresas no están dejando de usar el Fax por ser mejor o peor que el Email, lo están dejando porque cada día que pasa hay menos empresas que solicitan que envíes algo por Fax, y en este año tan «especial», la videoconferencia ha pasado de ser un servicio que apenas usaba el 1% de los usuarios, a usarlo de una forma u otra el 30% entre videoconferencias familiares, reuniones de trabajo, citas con clientes e incluso como aula deslocalizada.

    Servicios como Zoom, Skype, Jitsi Meet o Google Meet entre otros, llevan desde el mes de Marzo haciendo «su agosto» ya no sólo por el tiempo que hemos estado confinados, si no por que se ha establecido la videoconferencia como un servicio más del día a día. Al no poder salir y reunirte con tu cliente en persona, y estar obligado a hacerlo por videoconferencia, ahora que ya podemos salir a la calle, al existir riesgo de contagio se sigue recomendando realizar reuniones vía videoconferencia, lo que ha llevado a que este servicio continúe siendo necesario y práctico.

    Sin duda, la posibilidad de hacer una videoconferencia hoy día requiere menos recursos que hace unos pocos meses, y si bien antes pocos usuarios tenían webcam en sus PCs del escritorio, hoy día es raro encontrar a alguien que no tenga una cámara web con la suficiente calidad como para poder hacer una reunión improvisada desde su propia casa.

    Desde casi todos los gobiernos de los distintos países se recomienda que siempre que se pueda seguir teletrabajando, se faciliten las medidas para hacerlo, a fin de evitar el «confinamiento» dentro de una oficina y el riesgo que supone contagiarse sin querer y que el virus se expanda. Por eso, las recomendaciones de los gobiernos de que, si existe la posibilidad de teletrabajar, se continúe trabajando desde casa.

    Esto implica varias cosas:

    • Que los gobiernos entienden la importancia de adaptar las empresas al trabajo deslocalizado.
    • Que las empresas buscarán herramientas que permitan realizar el trabajo de una forma remota de idéntica forma a como se hace de forma presencial.
    • Que se abre la puerta a buscar «talento» más allá de su área geográfica.
    • Que la responsabilidad del trabajador será medida de forma diferente a como se venía haciendo hasta ahora (midiendo el número de horas que pasa en la oficina).

    Por supuesto, esto sólo será posible en aquellas empresas que puedan realizar su trabajo fuera de su lugar de trabajo (algo que por desgracia no pueden hacer médicos, obreros de la construcción, limpiadores, etc.) pero en muchas otras empresas, la posibilidad de adaptar sus protocolos para hacer frente a otro posible confinamiento y poder seguir funcionando con la gente trabajando en remoto, será algo que todas las empresas deberían estar planeando desde hace unos meses.

    Las herramientas que permiten hacer reuniones por videoconferencia han demostrado ser de una utilidad inmensa. Es verdad que aún hay cosas por mejorar (calidad de las webcam, consumo del ancho de banda, códecs que ponen el procesador a 1000 o que agotan la batería de un móvil en minutos) pero en definitiva, se puede hacer una reunión formal y de forma segura.

    Falta que termine por despegar que los terminales IP incorporen esa capacidad de videoconferencia para evitar que sea nuestro ordenador quien tenga que traer una webcam, instalar una aplicación, pelearse con los códecs de audio, configurar el micrófono, etc.

    También falta por experimentar la sensación de hacer videoconferencia con nuestros propios compañeros de trabajo en lugar de sólo una llamada de teléfono. Hay mucha información que no se puede transmitir sólo «vía audio» y esto sería la pieza que completaría la integración de la VoIP como servicio disruptivo frente a la telefonía tradicional.

  • Teletrabajo: Los sistemas de videoconferencia más interesantes

    Teletrabajo: Los sistemas de videoconferencia más interesantes

    Con esto de la cuarentena/confinamiento/reclusión o como queráis llamar al hecho de quedarse en casa para evitar que el Coronavirus COVID-19 se propague demasiado rápido por toda la población, son muchas las personas que están ingeniándoselas para trabajar desde casa, evitar los espacios comunes y aprovechar el tiempo en casa para hacer cosas que normalmente no tenemos tiempo para hacer: aprender cosas nuevas, leer, pasar más tiempo con los niños o incluso hacer ejercicio.

    En cuanto al teletrabajo, esta ha sido una oportunidad increíble para poner en práctica algo que llevamos defendiendo desde siempre: la posibilidad de teletrabajar como forma de aprovechar al 100% el tiempo que no es posible compartir en una oficina (bien porque estás enfermo pero puedes trabajar, porque tienes que quedarte al cuidado de una persona que te puede requerir en un momento dado pero que te puede dejar trabajar el 95% del tiempo, o simplemente porque estás convaleciente pero tienes la mente perfectamente para poder trabajar tranquilamente a distancia).

    Hace unos años en una empresa que conozco bastante bien se implantó un programa piloto: ofrecer teletrabajo a cada uno de los trabajadores durante 15 días al año siempre que hubiera un motivo razonable y se tuvieran los medios necesarios. Como empresa dedicada a la VoIP, la mayoría de los medios necesarios estaban perfectamente cubiertos: teléfono VoIP, un sistema de VPN al que conectar el ordenador personal, y cambiar las herramientas «locales» a herramientas de trabajo vía web y todos los documentos mediante herramientas Cloud (nada de enviar archivos directamente al cliente de correo que podrían ser foco de virus/troyanos/etc.). Todos los documentos eran enlaces a un sistema remoto.

    No obstante había que preparar algunas cosas como una VPN para conectarse a la red, acostumbrar a todos a utilizar un sistema de comunicación asíncrona como el chat en lugar de algo presencial, y por supuesto, minimizar el número de tareas que requerían hacerse de forma presencial y buscar la manera de poder hacerlas en remoto dentro de lo posible. Ese proyecto piloto, no sólo fue un auténtico éxito si no un autentico acierto y sentó el precedente de que, si uno es responsable en su día a día, puede trabajar perfectamente desde su casa si realmente lo necesita. Por supuesto, el que no es responsable, no lo va a ser ni aunque esté sentado en la oficina.

    Preparar todo esto para empezar a teletrabajar fue un esfuerzo que llevó bastante tiempo, pero como digo, el resultado fue un auténtico éxito que consiguió que la productividad no bajara incluso en aquellos momentos en los que alguien se encontrase de viaje, en un hotel. En esta ocasión, por el coronavirus, todo este cambio se pretende implantar en apenas una semana, algo que efectivamente, no sólo no da el efecto deseado, si no que contraproducente ya que se da una imagen de teletrabajo en la que la gente no está preparada, las herramientas no son las adecuadas y la seguridad brilla por su ausencia.

    Uno de los beneficiados con las medidas impuestas por el gobierno han sido los sistemas de comunicaciones empresariales: chats, mensajería instantánea, softphones, servidores VPN, servidores RDP (que ya hablaremos en otro artículo sobre las consecuencias de hacer las cosas rápidamente y mal), y sobre todo los sistemas de videoconferencia.

    Sistemas de videoconferencia hay muchos y muy variados, muchos son publicitados en series y películas pero luego hay que valorar realmente las cosas por su peso y no por su gasto publicitario. Si bien el sistema «Telepresence» de Cisco es uno de los más famosos es poco práctico debido a su coste y su dificultad de implantación entre las personas con las que se va a realizar la videoconferencia. Otros sistemas como los de Polycom son ‘exclusivos’ de Polycom y, al igual que con el de Cisco, sólo se comunican con sistemas de la misma marca. ¿Qué podemos hacer cuando queremos hacer una videoconferencia con alguien y no queremos que haga un consumo excesivo en hardware y licencias? Optar por soluciones abiertas y libres.

    Protocolos abiertos en sistemas críticos

    No sólo hemos sido testigos del gran auge de los sistemas de videoconferencia, si no que se han convertido en una de las fotografías más representativas:

    Foto: Reuters

    Seguramente la foto superior les sonará: el presidente Pedro Sánchez haciendo una videoconferencia con algunos ministros. Pero a los que trabajamos en esto nos fijamos además en otras cosas:

    Pulsa para ampliar

    Para empezar (si hacéis click en la fotografía) podréis ver el sistema completo de videoconferencia de Grandstream formado por un GVC3202, un GAC2500 y el software IPVideoTalk de Grandstream.

    Eso ya me llamó la atención, es un sistema comercial de videoconferencia pero basado en protocolos abiertos (SIP, XMPP, WebRTC, etc.).

    Pero acto seguido seguimos viendo otros sistemas de videoconferencia de otros líderes políticos con un logotipo que nos llama la atención: Jitsi-Meet

    Una de las ventajas de Jitsi es la posibilidad de instalarlo en nuestro propio servidor, pudiendo utilizarlo sin depender de terceros y personalizarlo a nuestro gusto e intereses. Esto ha hecho que sea uno de los sistemas más utilizados por colectivos que buscan ese extra de seguridad en sus comunicaciones diarias.

    Jitsi-Meet cuenta con un servicio público Meet.jit.si que está siendo utilizado ampliamente por la gente como medio rápido y fácil de hacer una videoconferencia aprovechando este tiempo de confinamiento para ofrecer cursos (como éste de programación basado en TDD de nuestro amigo @J.J. Merelo)

    Otros utilizan Jitsi-Meet para hacer videoconferencia entre compañeros de empresa, reuniones virtuales que no se han podido celebrar presencialmente o incluso simplemente como «sustituto a la oficina presencial«.

    Jitsi-Meet es un software libre que ayuda a realizar videoconferencias a quién lo necesite y éste es un buen momento para ponerlo en práctica y demostrar tanto su calidad como su utilidad estos días.

    La posibilidad de instalarlo con un simple apt-get install jitsi-meet hace que cualquiera que desee utilizarlo de forma independiente al servidor público que ofrecen, pueda hacerlo con total libertad.

    Incluso Jitsi dispone de una aplicación móvil con la que poder hacer videoconferencia desde nuestro dispositivo móvil/tablet y que podremos conectar a nuestro servidor propio de Jitsi-Meet para poder utilizarlo internamente.

    Hay muchos otros sistemas de videoconferencia basada en software libre, algunos más orientados a usuarios finales y otros más a desarrolladores, algunos más DoItYourself/BúscateLaVida, aunque la mayoría ofrecen servicios de ayuda/soporte si lo necesitas por un módico aporte económico. (siempre es mejor eso que estar pagando licencias periódicamente por cada usuario).

    Decía hace poco en twitter que si con esto que está pasando, la empresa no aprovecha y empieza a meter el teletrabajo como parte de la cultura empresarial y organizativa de las nuevas empresas del siglo XXI, podemos concluir que nunca lo hará, porque no hay mejor ocasión, mejor excusa, ni cuenta con más apoyo que ahora para dar el paso y entender que el futuro del trabajo en las tecnologías de la información pasa por la deslocalización, y dejar el presencialismo o presentismo laboral como una característica propia de las empresas del siglo pasado.

    No hay más que ver en Google Trends que el interés en el teletrabajo se ha disparado gracias a la necesidad (ni modas, ni oportunidades técnicas,… NECESIDAD) y es justamente ésta la razón por la que herramientas como la videoconferencia, la telefonía IP, y las centralitas en la nube están cumpliendo con lo que se prometió hace más de una década: mantener las comunicaciones allá donde estés sin importar cableado, infraestructuras, etc. y sin tener que hacer cambios, tan solo tener acceso a Internet.

    Quizá por la dificultad de encontrar más talento «local» o dispuesto a desplazarse hasta donde se encuentra la empresa, lo que está claro es que cada vez son más las empresas que optan por herramientas sistemas de comunicación y una cultura empresarial que facilite el trabajo y la productividad entre personas que no se encuentran físicamente en la misma oficina, así que, al menos es interesante contar con esta posibilidad.

  • Cómo instalar un servidor VPN para teletrabajar en menos de 10 minutos

    Cómo instalar un servidor VPN para teletrabajar en menos de 10 minutos

    Hace tiempo que quería escribir un artículo como este, pero ahora que el Coronavirus está empezando a obligar a muchas empresas a buscar mecanismos para que la gente pueda seguir trabajando desde sus casas, creo que es un fantástico momento para explicar cómo montar un servidor VPN para unas pocas personas y que puedan acceder desde cualquier lugar a la red interna como si estuvieran físicamente ahí.

    Nota importante: Hay que aclarar que esto abre una puerta (aunque sea cifrada) a que las personas del exterior puedan acceder a la red interna de nuestra oficina, que desde Sinologic no nos hacemos responsables de ningún problema de seguridad que pueda ocurrir por culpa de este tutorial y que, aunque para poder acceder es necesario disponer de un certificado creado específicamente para cada sistema, no se recomienda esto para grandes oficinas, si no para pequeñas oficinas de no más de 5 empleados que necesiten trabajar en remoto de vez en cuando. Si quieres un sistema VPN serio instala en condiciones un servidor IPSEC o un OpenVPN en un servidor de verdad con una conexión en condiciones y aplicando las medidas de seguridad necesarias y contramedidas para evitar ataques.

    El objetivo es muy sencillo de entender. Consiste en montar un pequeño servidor VPN dentro de la red interna, utilizando una Raspberry PI como servidor y así evitamos que el coste de un servidor sea un impedimento a los presupuestos organizados de la empresa. Esa VPN hará que podamos conectarnos desde cualquier lugar de Internet al sistema Raspberry y una vez conectado, tener acceso a todos los dispositivos (ordenadores, impresoras, servidores, etc.) de la red interna, así como salir nuevamente por el router de la empresa (por lo que podremos acceder a los sistemas que tengamos filtrados por IP y que únicamente se puedan acceder desde nuestra conexión).

    Qué es necesario

    Necesitaremos:

    • Nuestra oficina deberá disponer de una conexión a Internet con ancho de banda suficiente y dirección IP fija que tendremos que configurar para poder conectarnos a ella cuando queramos acceder.
    • Acceso al router de la oficina para mapear el puerto del OpenVPN y poder acceder desde el exterior.
    • Una Raspberry PI 3 (aunque mejor 4 ya que tiene más potencia, una tarjeta de red Gigabit).
    • Una tarjeta microSD de, al menos 8Gb con la distribución Raspbian.

    Esquema mental de nuestra infraestructura ideal

    Es importante que, tanto la IP interna de la oficina (192.168.1.X) como la IP interna de nuestro lugar remoto (10.10.0.25), sean subredes diferentes, ya que si son iguales puede haber problemas de enrutado y nuestro ordenador no podrá distinguir qué es «local» y qué es «remoto».

    Una vez conectado a la VPN, nuestro ordenador tendrá una IP interna (10.10.0.25) y una IP VPN interna (10.8.0.4) pero tendrá acceso a los ordenadores y servidores de la red interna (192.168.1.X) porque la Raspberry hará de puente.

    Si estamos conectados y queremos acceder a una página web, lo haremos con la conexión de la oficina (el router introducirá nuestros paquetes, lo enviará a la Raspberry y volverá a salir por el router manteniendo la IP de la oficina).

    Instalación del sistema Raspbian

    En la Raspberry PI tendremos que instalar Raspbian, esto es algo básico y sencillo, así como configurarle una IP fija dentro de la red interna, por ejemplo: 192.168.1.248

    Para ello lo mejor es acceder al router y buscar la opción para asignar una IP fija a la dirección MAC de la raspberry PI. De esta manera, aunque la raspberry PI pida una nueva IP, el router siempre le dará la misma.

    Instalar OpenVPN en la Raspberry PI

    Una vez instalada la distribución Raspbian y configurada la IP interna fija en el router, usaremos PiVPN para instalar OpenVPN, por lo que ejecutaremos en la Raspberry PI el siguiente comando:

    curl -L https://install.pivpn.io | bash

    Este comando instalará OpenVPN y hará varias comprobaciones, además de:

    • Pedirnos confirmación de que tenemos una IP interna y fija.
    • El usuario de la raspberry PI que utilizaremos para ejecutar todos esos comandos (por defecto: ‘pi‘)
    • El puerto del router que utilizaremos para conectarnos desde el exterior. (Por defecto, el puerto de OpenVPN es el 1194/UDP aunque es recomendable poner cualquier otro entre 30000 y 60000).
    • También nos preguntará el nivel de cifrado que deseamos tener entre el ordenador remoto y el servidor
    • Los servidores DNS que queremos utilizar dentro de nuestra conexión.

    Una vez hecho esto, ya tendremos un servidor VPN corriendo en nuestra flamante Raspberry PI. Ahora tendremos que crear las «llaves» para que los usuarios puedan acceder al servidor VPN.

    Crear los certificados para los usuarios

    Para crear las llaves (o los certificados) tendremos que, con el usuario por defecto ‘pi’ ejecutar el siguiente comando:

    sudo pivpn add

    Con este comando generaremos en el directorio /home/pi/ovpns un archivo llave (certificado) ARCHIVO.ovpn con todos los parámetros y certificados necesarios de OpenVPN para que alguien pueda conectarse.

    Cada certificado solo puede ser utilizado por una conexión simultanea, por lo que si quieres poder conectarte desde varios sistemas, necesitarás generar dos certificados distintos.

    Todos los clientes, una vez conectados tendrán, por defecto, una dirección IP interna del rango: 10.8.0.X (diferente al del resto de la red interna) pero todos los usuarios conectados podrán verse entre sí.

    Mapear el puerto seleccionado en el router

    Ahora tenemos que acceder al router y mapear el puerto que hayamos configurado en la raspberry para el servidor OpenVPN, de manera que cuando alguien acceda a dicho puerto, se reenvíe a la Raspberry PI. (es necesario que el puerto del router y el que hemos configurado sean el mismo).

    Configurar el cliente

    Cliente para Windows

    Una vez tenemos el archivo certificado con extensión .ovpn, es el momento de instalar un cliente en nuestro sistema operativo y cargarle dicho certificado para que pueda conectarse.

    Para Windows, OpenVPN tiene su propia aplicación OpenVPN Connect que podéis instalar desde aquí: https://openvpn.net/client-connect-vpn-for-windows/

    Para Mac, yo recomiendo TunnelBlick. Se instala, se selecciona el archivo ARCHIVO.ovpn que se desea utilizar y listo!

    Para Linux, tan solo hay que instalar el paquete ‘openvpn’ y ejecutarlo tal que así:

    openvpn –config ARCHIVO.ovpn

    Extras importantes e interesantes

    • Si en lugar de utilizar el puerto 1194/UDP, utilizásemos uno del tipo 80/TCP, podríamos usar esta conexión en aquellas redes que sólo permiten navegar a una web (como algunos hoteles, convenciones, etc.). De esta manera, este sistema nos ayudará a saltar a la red interna y poder navegar con total seguridad aunque la red en la que estemos no permita otro tipo de accesos.
    • Es importante saber que los archivos generados con los certificados de clientes van asociados a la dirección IP y puerto externo a la que nos vamos a conectar, de manera que si la oficina cambia de dirección IP habría que rehacer los certificados o modificarlos manualmente con un editor (ya que es un archivo de texto plano)
    • Si utilizas VPN para cifrar la VoIP (UDP), si para la VPN usas un protocolo TCP, entonces estarás encapsulando todo el tráfico en paquetes TCP, por lo que en VoIP pueden aparecer micro-cortes en el audio en redes de baja y media calidad, además de que para evitar contagiar de Coronavirus, es mejor no hacer handshaking y seguir usando paquetes UDP siempre. 😉
    • Este sistema es el que utilizo para conectarme a la red interna de mi casa desde hace varios años, por lo que puedo garantizar que no sólo funciona estupendamente si no que además es una de las mejores formas de acceder remotamente a la red interna.
    • Hay muchísimas opciones dentro del servidor OpenVPN, pero desde este artículo intentamos explicar brevemente cómo configurarlo para una oficina pequeña y un comportamiento estándar útil que nos facilite el trabajo en remoto ahora que desde el gobierno se está recomendando a las empresas que opten por el teletrabajo para evitar contagios.

  • La Videoconferencia es el mejor invento para evitar los viajes

    Fotografía de DaveSag

    Cuantos de nosotros hemos tenido que hacer un viaje para estar en el lugar de destino unas horas (por no decir unos minutos) y luego emprender el viaje de regreso al hogar. En lugar de eso, hoy día existe el teléfono móvil y si la reunión es más formal, existe la videoconferencia que, además de quedar muy bonito, tiene la ventaja de poder disponer de tus propios recursos (ordenadores, personas y documentos a unos metros).

    Pues eso mismo han empezado a hacer en un juzgado de Teruel para evitar que un acusado de estafa tuviera que viajar de Alicante a Teruel para declarar. Este juzgado ha utilizado un sistema de videoconferencia para tomar declaración en remoto del detenido sin necesidad de gastar dinero en viajes, alojamiento, dietas, etc. en resumen… todo beneficios.

    Hoy día disponemos de herramientas de sobra para realizar videoconferencias, pero quizá nos falte la más importante: la voluntad y es que hoy día, por muy «modernos» y «tecnológicos» que digamos ser, en el fondo continuamos siendo unos antiguos que prefieren hacer las cosas como siempre se ha hecho y preferimos seguir asombrándonos cuando aparecen en las noticias que Japón (uno de los países más tradicionales, conservadores y arraigados a unas costumbres de más de 1.000 años) utilizan la videoconferencia en los colegios para que los niños puedan asistir a clase si no pueden salir de casa por enfermedad, o en Holanda, Alemania, Canadá la mayoría de los trabajadores cuyo puesto de trabajo no requiere presencia física, tele-trabajan sin que nadie se lleve las manos a la cabeza.

    ¿Alguna vez habéis hecho una reunión de negocios por videoconferencia? ¿Qué ventajas o desventajas creéis que tiene?