
Hoy nos hemos despertado con una noticia bastante interesante: CentOS une su distribución bajo el paraguas de RedHat para crear una plataforma común donde dar énfasis a las necesidades que tienen los proyectos de software libre incluidos en ambas distribuciones.
Los que conocemos las distintas distribuciones de Linux, seguramente hemos visto ese diagrama en el que, a partir de unas distribuciones principales: RedHat, Debian, Slackware, Gentoo, etc. han ido surgiendo otras que se han hecho bastante famosas y han continuado su desarrollo de forma independiente a la rama principal. Es el caso de Ubuntu que, partiendo de una Debian, continuó su desarrollo de forma independiente y también es el caso de CentOS que, partiendo de una RedHat siguió evolucionando de forma paralela a la rama original llegando a entenderse como una distribución propia y totalmente independiente de la rama principal.
Siempre hemos conocido el punto de vista de una distribución «nueva basada en una ya existente«, pero pocas veces hemos visto el caso contrario: una distribución que vuelve a unirse a la rama principal, lo que podría sentar precedentes en una idea que rondaba algunas conversaciones sobre la posibilidad de unificar las pequeñas y rápias distribuciones en unas pocas «meta-distribuciones».
