
Este mundo no es perfecto y por ese motivo existen personas que se aprovechan de descuidos, fallos y desconocimiento para ganar dinero pese al perjuicio de otros, incluso sin prestar atención al gran daño que producen estas acciones a las víctimas. Estamos hablando de los ataques VoIP que seguro, conocemos todos.
Después de tantos años en el mundo de la VoIP y comunicaciones en general, uno descubre que muchos amigos, clientes y conocidos ven impotentes como han sufrido ataques durante sus vacaciones, en navidad, un fin de semana cualquiera, o por la noche, causándoles un perjuicio económico bestial, no solo por tener una centralita con el puerto SIP abierto y disponible, si no por tener también gateways accesibles desde internet… fallos garrafales de seguridad que terminan con una factura telefónica inmensa y poniendo denuncias a la guardia civil aunque la cosa no pinta bien.
Existen muchos tipos de ataques: los provocados por personas ajenas o bien por personas conocidas y que están dentro de la red. Ataques de escucha de conversaciones, falsificación de cuentas, etc… pero en este artículo nos vamos a centrar en el que seguramente sea el más conocido de los ataques: el ataque remoto por millones de peticiones de llamada externa. Un día nos levantamos, vemos nuestro sistema y detectamos que no podemos realizar llamadas porque todos los canales están ocupados (o porque el operador no nos deja hacer más llamadas) y cuando miramos el registro de llamadas vemos cientos de miles de llamadas a números internacionales: China, Cuba, Albania, Pakistán, Congo, Rusia, etc… por poner unos ejemplos más característicos… tal y como anunciamos hace tiempo…
Hace unos años, la figura del Phreaker venía a ser el de una persona joven que quería poder hablar por teléfono sin pagar por la llamada. El objetivo principal estaba claro: hablar. Hoy día, el objetivo es muy diferente: ganar dinero, pero ¿cómo lo hacen? Vamos a verlo.
Ya lo decía un empresario bloguero de un proveedor VoIP, cuando escribió un artículo comentando que por tener un Asterisk antiguo y mal configurado, alguien había descubierto una vulnerabilidad y había aprovechado su infraestructura para hacer miles de llamadas internacionales (varios miles de euros) y en aquel entonces, quizá la ignorancia, la falta de seguridad o simplemente el azar le costó su buen dinerito.